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lunes, 10 de noviembre de 2008

EL ARTE DE AMAR

Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?

Todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.

Esa peculiar actitud se debe a varios factores que, individualmente o combinados, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.

Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, dependiendo de lo que el ambiente social valore más en ese momento y lugar. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, para "ganar amigos e influir sobre la gente".

En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.

La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad.

La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por él-. En las últimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un "amor romántico", a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. Ese nuevo concepto de la libertad en el amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del objeto frente a la de la función.

amar de verdadHay en la cultura contemporánea otro rasgo característico, estrechamente vinculado con ese factor. Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir. "Atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Las características específicas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mentalmente.

De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio. En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante- no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.

¿Sucede acaso que sólo se consideran dignas de ser aprendidas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "sólo" beneficia al alma, pero que no proporciona ventajas en el sentido moderno, sea un lujo por el cual no tenemos derecho a gastar muchas energías?

Extractado de Fromm, E. "El Arte de Amar"

sábado, 8 de noviembre de 2008

DESEOS Para uds ...

Deseo primero que ames,

y que amando, también seas amado.

Y que si no es así, sea breve el olvido,

y que olvidando, no guardes penas.

Deseo, pues, que no sea esto así,

pero si lo es, lo sea sin desesperación.

Deseo también que tengas amigos,

que aunque sean malos e inconscientes,

tengan coraje y fidelidad,

y que por lo menos en uno de ellos

tú puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,

deseo aún que tengas enemigos,

ni muchos, ni pocos,

pero en la medida exacta para que,

algunas veces,

te cuestiones al respecto de tus

propias certezas.

Y que entre ellos, haya por lo menos

uno que sea justo,

para que tú no te sientas demasiado

seguro.

Deseo después, que seas útil,

pero no insustituible.

Y que en los malos momentos,

cuando no quede más nada,

esa utilidad sea suficiente para

mantenerte en pie.

Deseo todavía que tú seas tolerante,

no con los que yerran poco, porque eso

es fácil,

pero sí con los que yerran mucho e

irremediablemente,

y que haciendo buen uso de esa

tolerancia,

tú sirvas de ejemplo a los otros.

Deseo que tú, siendo joven,

no madures deprisa,

y que siendo maduro, no insistas en

rejuvenecer,

y que siendo viejo, no te entregues a la

desesperación,

porque cada edad tiene su placer y su

dolor y

es preciso dejar que ellos nos recorran.

Deseo por señal que tú estés triste,

no todo el año, pero apenas un día,

pero que en ese día descubras

que la sonrisa diaria es buena,

la sonrisa habitual es insulso

y la sonrisa continua insana.

Deseo que tú descubras

con el máximo de urgencia,

encima de todo, que existen oprimidos,

injusticiados e infelices, y que están al

dar la vuelta.

deseo también que plantes una

rastrera,

por más pequeña que sea,

y acompañes su crecimiento,

para que sepas de cuántas muchas

vidas está hecho un árbol.

Deseo, además, que tengas dinero,

porque es necesario ser práctico,

y que por lo menos una vez al año

coloques un poco de él en tu frente y digas

"Esto es mío", sólo para que quede bien

claro

quien es dueño de quien.

Deseo también que ninguno de tus seres

queridos muera,

por él y por tí,

pero si muere, que tú puedas llorar sin

lamentarte

y sufrir sin culparte.

Deseo por fin que tú siendo hombre,

tengas una buena mujer,

y siendo mujer,

tengas un buen hombre,

y que se amen hoy, mañana y los días

siguientes,

y cuando estén exhaustos y sonrientes,

todavía haya amor para recomenzar.

Y si todo esto sucede,

no tengo nada más que desear.

¿A cuantos homosexuales has matado hoy?

Cada vez que nos discriminamos abrimos brechas y evitamos el respeto al que aspiramos. ¿Por qué hacerlo si todos y todas somos parte de esta diversidad? somos más que un estereotipo: podemos demostrar que tenemos la capacidad de ser libres.

Es cierto, muchos tenemos conciencia de la homofobia y quizá hasta podamos sentir miedo. Es normal, es comprensible; incluso hasta necesario, porque en ocasiones es el miedo el que nos ayuda a sobrevivir, y para muestra, sólo hay que revisar las historias del holocausto judío y homosexual durante la Segunda Guerra Mundial. Miles y miles de personas fueron movidas por el miedo a protegerse u ocultarse.

Sí, la homofobia me da miedo. Me asusta enterarme de los asesinatos en los que increíblemente la saña y las ganas de matar son terribles; ganas de destruir y hacer sufrir lo más que se pueda antes de deshacerse del “raro”, del “joto”, de la “marimacha desviada”. Me asusta que muchos homosexuales no tienen acceso a esta información e ignoran o quieren ignorar que la homofobia existe en forma extrema, y al cerrar los ojos ante la realidad, también lo hacemos hacia la protección y la seguridad.

Me asusta aún más que los homosexuales seamos homofóbicos, que discriminemos con el lenguaje disfrazándolo de “broma” al decir: la jotitia, la torcida, la pasiva, la trailera, como si tuviéramos que alejarnos de lo que todos creen que es la homosexualidad: mujeres masculinizadas, hombres femeninos.

¿Y por qué rechazar si también existen? ¿Por qué si todos y todas somos parte de esta diversidad? ¿Por qué si entre más nos discriminamos más difícil se hará el entendimiento y la aceptación social?

Somos muchos los que hemos vivido el rechazo social, familiar, escolar, teórico, científico, religioso, económico, político… Y entonces ¿por qué discriminamos al otro? En ocasiones siempre es mejor no tachar de “malas” a las personas y seguir de largo. El trato humano y el respeto son muy importantes.

Cada vez que nos discriminamos abrimos brechas y evitamos el respeto al que aspiramos, incluso fuera de una disco, una cafetería o algún lugar exclusivo para la comunidad. Nosotros somos quienes comenzamos la discriminació n y nos fragmentamos.

Piénsalo ¿a cuántos homosexuales has matado hoy? Porque cuando discriminamos limitamos la vida de los demás, y si vivimos limitados por falta de tantas cosas ¿por qué hacerlo aún más? Reflexiona: somos más que un estereotipo a seguir; somos los que demostramos que existe la diversidad y con ella las posibilidades de ser libres y diferentes.

Fuente: Luis Miguel Bernal

viernes, 7 de noviembre de 2008

FELIPE TORRETA - MUY SEXY



























Cuando 24 horas al día no parecen suficientes - Pelota de golf

Cuando 24 horas al día no parecen suficientes, recuerda esta historia


Un profesor delante de su clase de filosofía sin decir palabra, vació un frasco grande, y procedió a llenarlo con pelotas de golf.

Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno.
Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco.
Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntarle a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí.

Luego el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco.
La arena llenó los espacios vacíos y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un SI unánime.

El profesor enseguida agregó dos tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena.

Los estudiantes reían en esta ocasión.

Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

“Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida.

Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos... las cosas que te apasionan.
Son cosas que aún si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas”

“Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el auto, etc.

La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponemos la arena en el frasco primero, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf”

“Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes”

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad.
Juega con tus hijos, tómate tiempo para asistir al doctor, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita.
Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua después.

Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es sólo arena.

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaba el café.
El profesor sonrió y dijo:
"¡Qué bueno que lo preguntas!

Sólo es para demostrarles que no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo".

jueves, 6 de noviembre de 2008

VENTANA ABIERTA

¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!'
'¡Dile al tarado ese que le puse cuernos, no alas!'

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'Carmen, ¿estás enferma?... Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana...'
- 'Mira, vieja, ayer por la mañana yo vi salir a un militar de la tuya y no por eso estás en guerra, ¿verdad?'