INFOIMPERIOGAY: imperiogay@gmail.com - imperiogay@hotmail.com -

lunes, 15 de febrero de 2010

Haciéndole la Corte al Congreso

En el máximo tribunal prima la idea de que es “inconstitucional” que dos personas de igual sexo no puedan casarse. Pero antes de emitir fallo, esperarán a que lo discuta el Congreso.

Por Mario Wainfeld

“La decisión judicial es sencilla, el problema no es ése”, reflexiona Su Señoría. Su Señoría integra la Corte Suprema. Es raro que uno de sus integrantes diga que un tema polémico sometido a ésta sea sencillo. Máxime si se trata de un pedido de inconstitucionalidad y recontra máxime si versa sobre el régimen matrimonial, por ahora reservado a personas de diferente sexo. Pero Su Señoría fue tajante, la decisión es sencilla: la prohibición del matrimonio gay es inconstitucional. Y se explica: “Es un caso claro de inconstitucionalidad sobreviniente, pasó lo mismo con el divorcio vincular”.

“¿Qué es lo difícil, entonces?”, preguntaría Página/12 si Su Señoría no se respondiera solita. “Lo difícil, lo dudoso (relativiza), es si debemos abocarnos ya a sentenciar alguno de los expedientes que tenemos o si esperamos a que el Congreso discuta la ley.” Ahí se invierten los roles de la amigable conversación sin grabador de por medio. Quien tiene la toga (es un modo de decir, viste de civil) formula la pregunta clave: “¿Cuándo se tratará el proyecto en el Congreso?”.

El cronista comenta que todo indica que será pronto. Lo que no es tan seguro es que se consigan los votos suficientes en ambas Cámaras, la más dudosa es el Senado.

Su Señoría, que malicia lo mismo, redondea: si así fuera, sería mejor esperar que el tema se ventile en la sociedad y en el Parlamento. Claro que, si el proyecto no prosperara o se demorara, el Tribunal debería decidir.

–¿En tal caso, será tan sencillo resolverlo? –se obstina este diario.

–El expediente tiene que circular, acá hay individualidades fuertes, cada uno querrá fundar su posición, es un fallo histórico. Pero es casi seguro que haya mayoría.

Tras lo cual, se explaya sobre la inconstitucionalidad sobreviniente, lo que justifica un parrafito propio.

Valores que cambian
De acuerdo con venerable jurisprudencia de la misma Corte, una norma originariamente constitucional puede dejar de serlo andando el tiempo. Sucede cuando los criterios o valores de la sociedad han cambiado. Criterios colectivos diferentes, nuevas costumbres o reglas de convivencia, hacen que lo que era chocante a la “moral pública” o exótico en un momento dado devenga válido, aceptable, o aún imprescindible. Una de las sentencias más recordables (de evidente afinidad con el caso) fue “Sejean c/Zaks de Sejean”, dictada a fines de 1986. La Corte Suprema juzgó inconstitucional la disposición de la Ley de Matrimonio Civil que impedía el divorcio vincular. Se explicó que la imposibilidad de casarse de nuevo después del divorcio (razonable cuando se promulgó el Código Civil) violaba, a fines del siglo XX, el concepto de libertad establecido en la Constitución pues ignoraba los nuevos comportamientos sociales.

Las leyes no son eternas, se dictan para una circunstancia histórica determinada, las variaciones de época pueden barrer con su pertinencia y hasta con su legalidad. Así ocurre con la prohibición para casarse que pesa sobre personas del mismo sexo, en una sociedad más abierta, más respetuosa de las diversidades de género, menos discriminadora, donde cunden nuevas formas de familia y de pareja.

En ese contexto, limitar el derecho de casarse a parejas de distinto sexo es injusto, estigmatiza a quienes no lo son. Una lectura dinámica de la Constitución, una adecuación de su espíritu explica por qué es “sencillo” decidir. Pero, constitucional o no, la innovación es polémica para ciertos sectores de la opinión pública. Así las cosas, para la Corte lo mejor es vistear en qué anda el Congreso.

Tablero parlamentario (part I)
También simple, y escueto, es el proyecto de ley que el año pasado estuvo a un tris de ser considerado por el Parlamento. Lo impulsa, entre otros, la diputada Vilma Ibarra (Nuevo Encuentro). Mociona la reforma del Código Civil vigente, en un solo artículo. Donde instituye que es requisito esencial del matrimonio “el pleno consentimiento expresado libremente por hombre y mujer” se sustituiría “hombre y mujer” por “personas del mismo o de diferente sexo”. La economía retórica de la modificación no es producto del azar ni de la desidia. Quiere subrayar la igualdad entre todas las personas, en sus derechos civiles.

El Frente para la Victoria (FpV) acompañó la iniciativa a fin del año pasado hasta que desde la Casa Rosada se resolvió aletargarla. Fue en las inminencias del viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la Santa Sede. El jefe de Gabinete Aníbal Fernández, susurran legisladores frentistas y compañeros de ruta, sugirió que era inoportuno darle manija justo en las inminencias del encuentro entre Fernández de Kirchner y su par chilena, Michelle Bachelet, con el papa Benedicto XVI para conmemorar la mediación de Juan Pablo II que evitó la guerra entre los dos países. Cumplido el fasto y gambeteado el supuesto desplante al Papa, el bloque oficialista tiene la intención de sumarse a la movida. Su concurso es condición necesaria, aunque no suficiente. Ya se sabe: no tiene quórum propio pero es primera minoría, su número y su disciplina aseguran un núcleo importante de lealtades. No serán todos de la partida, porque se trata de una de las llamadas “cuestiones de conciencia” en las que se admite que los legisladores se aparten de la disciplina partidaria.

La estrategia del oficialismo es armar una agenda de normas de tinte progresista para remozar su imagen e ir tejiendo alianzas, así fuera contingentes, con partidos de centroizquierda. De paso cañazo, tratar de recuperar el favor de ciudadanos progres.

Néstor Kirchner ya se pronunció a favor del derecho al casamiento gay. Cuando Ibarra le dé entrada a su iniciativa en la Comisión de Legislación General, contará con el empuje del bloque del FpV. Agustín Rossi, su jefe, desea ir por más, según sinceró a sus compañeros de bancada. Sugiere legislar sobre otro tema tabú (hasta hace poco tiempo también distante del ideario de la conducción del kirchnerismo): extender los supuestos de despenalización del aborto.

El centroizquierda, incluido el estratégico bloque del socialismo, avalará la propuesta. Al radicalismo, los promotores de la idea lo proyectan dividido pero adicionando bastantes apoyos. Varios diputados de la Coalición Cívica alentaron la reforma u otras similares, queda por verse la postura que asume la líder, Elisa Carrió.

Desde luego, habrá resistencias firmes. Para la derecha, la igualdad de derechos civiles no es PRO.

La contra tiene abanderados cerriles. La diputada Cynthia Hotton (oriunda del PRO, ahora en monobloque, en tránsito acelerado hacia el cobismo) ya emitió señales el año pasado. Hotton, que es evangélica fervorosa, presentó en las comisiones del Parlamento un power point a su ver revelador de las diferencias insalvables que existen entre los heterosexuales y el resto de los seres humanos, que vedarían a éstos acceder al matrimonio. El PP no carecía de citas bíblicas, se chimenta.

Habrá compañeros peronistas y correligionarios boinas blancas que antepongan sus convicciones religiosas o sus criterios de conveniencia. El diputado Marcelo López Arias (salteño, justicialista en tránsito que pasó por el oficialismo y ahora regentea un monobloque) “cantó” las razones de un posible voto negativo ante sus colegas: “Yo tengo muchas más horas de procesión que de unidad básica”. No es el único. Hay quienes, sin mediar convicciones religiosas, se pliegan a la férrea objeción de la jerarquía de la Iglesia Católica. No los mueve la fe, sino la sumisión a un poder no democrático.

Las previsiones de los reformistas es que, en Diputados, “los números dan”. En Senadores, un cuerpo de talante más conservador, el conteo pinta más difícil. De cualquier modo, Miguel Pichetto, presidente del bloque oficialista, se ha comprometido a tratar de persuadir a sus compañeros. Un escollo de la cruzada reaccionaria que los enfrentará es la peronista Liliana Teresita Negre de Alonso. Sanluiseña ella, hará lo imposible por impedir que la ley se sancione. Negre de Alonso pertenece al Opus Dei y suele repartir cuadernillos que divulgan las enseñanzas del fundador de la Orden, José María Escrivá de Balaguer. Sus argumentos son intransigentes, quizá no sean los preponderantes entre quienes quieran cerrar el paso al avance legal.

Tablero parlamentario (part II)
Es bien factible que la mayoría de los cuestionamientos no se funde en una retórica rústicamente discriminatoria, clerical o sexista. Los opositores pueden buscar una línea que haga alguna reverencia a la corrección política, aunque cerrando el paso a un cambio profundo. La implantación de la “unión civil” para gays que quieran formar pareja es un posible atajo, menos agresivo en la forma, más receptivo en apariencia. Ibarra lo rechaza, tanto como las organizaciones que representan a la comunidad. “Se podría discutir un régimen nuevo, menos exigente en las obligaciones, con cierta protección a las parejas, con más facilidades para la separación. Eso podrá hacerse más adelante, para todas las personas, no creando un ghetto para minorías”, discurre Ibarra.

Aparte del demérito simbólico, la unión civil trae bajo el poncho la prohibición de adoptar (inimaginable en un matrimonio con todas las letras) para las parejas no heterosexuales.

De vuelta al Palacio
“Un cambio de paradigma merece un abordaje a fondo en la opinión pública, en los medios y en el Congreso”, predica Su Señoría. La inminencia del abordaje, deduce, justifica ralentar una virtual sentencia que sólo regiría para el caso sometido a juicio.

El criterio concuerda con la tesis no escrita que prima por estos días en la Corte: el Poder Judicial no debe ocupar el lugar que les compete a los otros estamentos del estado, que deben hacerse cargo de sus responsabilidades.

Claro que, a diferencia de lo que puede sobrevenir con el Fondo del Bicentenario, lo que se vote en el Congreso sólo tornaría abstracta la cuestión si aprobara el nuevo régimen. Si se rechazara o si no se llevara al recinto, los supremos deberán expedirse en las demandas por inconstitucionalidad. Si les hicieran lugar, así es nuestro sistema normativo, la ley seguiría rigiendo. Quienes quisieran cobijarse en la jurisprudencia deberían demandarlo, de a dos en fondo, caso por caso. Suena chocante al sentido común pero es la ley. No sería la primera vez: el régimen de riesgos de trabajo (declarado inconstitucional hace años) sigue rigiendo porque las empresas se oponen a convalidar una nueva legislación en línea con la interpretación constitucional de la Corte. Los poderes fácticos, tan celosos de la seguridad jurídica, se ne fregan en ella cuando les afecta el bolsillo o las creencias.

En fin, que todo depende de los representantes del pueblo y de las provincias. O de la Corte Suprema, si los legisladores se duermen o defeccionan.

mwainfeld@pagina12.com.ar

sábado, 13 de febrero de 2010

La verdad salió a la luz

Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania
www.pagina12.com

De pronto todo salió a la luz. Lo que nunca se dijo apareció en todos los medios de información. Los problemas graves que tiene la Iglesia Católica alemana con el comportamiento sexual de sus sacerdotes y frailes. Ha sido el tema de tapa de los principales medios de comunicación, día tras día. El Die Zeit y el Spiegel –los dos semanarios de información más leídos en Alemania– le dedicaron al tema el estudio central de esta semana. El primero titula en la tapa: “El peligro satánico”, y el subtítulo es: “¿Por qué los hombres de la Iglesia se convierten en culpables?”. Y en la bajada se señala: “Desde que fueron denunciados los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes católicos en el Colegio Canisius de Berlín, toda Alemania está preocupada: ¿Cómo se reconoce a los culpables? ¿Cómo se protege a los niños?”. Por su parte. Der Spiegel muestra en tapa a un sacerdote que lleva las manos en sus partes pudendas por encima de la sotana. El título de esa tapa es: “Los santos transparentes”, y como subtítulo: “La Iglesia Católica y el sexo”. Y el estudio del estado actual de la ética católica en colegios e instituciones lleva la frase: “Vergüenza y miedo. La Iglesia Católica ha sido estremecida por una serie de casos de abuso sexual. Y esto no solamente en las escuelas de jesuitas. Casi cien eclesiásticos en la denuncia de violaciones sexuales, en los últimos años. Luego de décadas de silencio, se ha quebrado ahora el muro del silencio”.

Todo se inció con la denuncia de lo ocurrido en el colegio Canisius de Berlín. Ese día, el 2 de febrero último, el diario Frankfurter Rundschau tituló: “Vergüenza enmudecida”, “Casos de abuso sexual en el Colegio Canisius de Berlín sacude a la Iglesia Católica. Más víctimas se presentan en otras escuelas”. Y ahí comenzó la discusión que va dejando en claro cómo las autoridades católicas han tratado de guardar silencio y esconder los graves hechos anteriores. Y eso que la misma Iglesia había sido sacudida por las denuncias de los abusos cometidos por sacerdotes y frailes en Irlanda, en Canadá, en Australia y en Estados Unidos.

En Irlanda se conoció en 2009 el Informe Ryan, que descubre y denuncia el abuso sexual masivo, sufrido desde 1930 por niños irlandeses internados en escuelas católicas. Miles de víctimas recibieron una indemnización de por lo menos 1,3 mil millón de euros. La Iglesia Católica irlandesa se mostró dispuesta a pagar una cuarta parte de esa suma y el resto fue puesto por el gobierno irlandés. Medio año después, dos obispos de Dublín renuncian a sus cargos. Lo mismo hacen varios diáconos y sacerdotes luego de que una investigación demostrara que hubo más de 300 casos de abuso sexual contra niños.

Con respecto a Canadá, en 2008 la Iglesia Católica reconoce que el sacerdote Charles Sylvestre violó a 47 adolescentes, según su propia confesión pública. El papa Ratzinger se disculpa ante los pueblos originarios, ya que las niñas pertenecían a una escuela de esa religión para “reeducación” de los descendientes de antiguos habitantes. El gobierno canadiense paga 2000 millones de dólares a las víctimas y la Iglesia Católica participa con 79 millones.

En Australia, en 2008 se publica la investigación Mullighan, donde se denuncia el abuso sexual de centenares de menores de edad por parte de sacerdotes católicos. Fueron condenados 107 curas. Se cree que las cifras de las víctimas ascienden a miles. La Iglesia Católica se disculpó por los hechos. Ya en 2004, en Estados Unidos, fueron acusados 4400 sacerdotes por abuso sexual, número que en 2005 ascendió a 5000. La Iglesia Católica pagó, a raíz de esto, dos mil millones de dólares a las víctimas. El obispado de Los Angeles lo hizo por 600 millones de dólares. Todos estos hechos vergonzosos provocaron la renuncia del obispo de Boston, cardenal Bernard Law, acusado de proteger a los curas causantes de las violaciones. Sebastian Gehrmann, un sociólogo que estudia el problema, señala que esto ha provocado la bancarrota de varias diócesis de Estados Unidos, especialmente de la de Boston. Y que en 23 países existen denuncias de agresiones de clérigos hacia monjas, de niños sordomudos en Italia, menores de edad en Austria y niños en Polonia. Y agrega que la lista desgraciadamente es mucho más larga.

Luego de la denuncia ocurrida por los sucesos en el colegio Canisius, se originó en Alemania una ola de denuncias de ex alumnos de escuelas religiosas. Por las mismas, se hallan acusados de abuso de niños y adolescentes por lo menos 94 sacerdotes y laicos católicos. Tanto es así que se tiene en Alemania el temor de que se produzca un verdadero terremoto de denuncias, como ocurrió en Estados Unidos e Irlanda. El Spiegel se pregunta: “En esos dos países salieron a la luz diez mil casos de abusos sexuales. ¿Alemania alcanzará también esas cifras?”. En el Die Zeit, los autores del estudio señalan: “En enero de 2002 fue acusado el cura John Geoghan en Boston de haber abusado sexualmente de 130 niños durante sus treinta años de sacerdote. Pero no fueron los hechos que llevaron a la condena de ese cura a diez años de prisión los que levantaron la furia de la población contra la Iglesia Católica, sino que la jerarquía eclesiástica supiese muy bien de las fechorías del cura Geoghan pero, en vez de separar al cura de la comunidad, pagase a las familias cuyos niños habían sido abusados por él sumas importantes de dinero para que guardaran silencio, y trasladaran al autor de esos hechos criminales a otras comunidades católicas sin advertirles a éstas quién era el sacerdote que llegaba”. Una especie de método para “no levantar la perdiz”. Fue así que durante esos años, 4392 sacerdotes norteamericanos cometieron delitos por abuso de menores. Pero la Iglesia Católica norteamericana siguió con su táctica de pagar dinero a las víctimas y trasladar a los curas en vez de buscar soluciones por medio del estudio profundo del origen de esos delitos.

En las investigaciones que mencionamos se llega a la conlusión de que no hay acción más pérfida que la violación o el abuso sexual de menores. Y que todo esto no se soluciona con la condena de los autores de tales violaciones ni con el pago de indemnizaciones a las víctimas. Se anuncia que a partir del 22 de este mes la Conferencia de Obispos Católicos Alemanes se dedicará al tema de violaciones y abusos. Evidentemente se tendrá que ir al fondo de la cuestión. Y en eso está en claro que, quiérase o no, deberá comenzar el debate acerca del voto de castidad de los sacerdotes. Alemania misma tiene el ejemplo: los pastores de la Iglesia Evangélica luterana pueden casarse y tener hijos. Los sacerdotes católicos, no, deben ser “castos” desde que nacen hasta que mueren. Veamos pues entonces las estadísticas, comparemos. Los cristianos de la línea luterana no tienen ni por asomo los delitos que ensombrecen a la Iglesia Católica.

En primer lugar, las jerarquías católicas deberían recurrir a la experiencia del ser humano y a la ciencia. Hacer cursos con psicólogos, con médicos, sí, hasta con poetas, acerca de palabras como amor, cuerpo humano, hijos. Y de allí, al estudio de todos los complejos y hasta enfermedades mentales que se originan con las prohibiciones, llamados “pecados” por el catolicismo. Preguntarse desde cuándo y quién impuso lo de la llamada “castidad” y aquello de que sólo el hombre, como sacerdote, puede ser representante de Dios en la Tierra. No es así. La mujer es parte de la vida, fundamental, y no sólo está para rezar del lado de enfrente del altar sino para actuar y acompañar.

La Iglesia Católica –ya desde antes de la elección del alemán Ratzinger, como Papa– está en declinación. Se nota en el reducidísimo número de aspirantes a sacerdotes que se presentan por año y en el número de iglesias que van cerrando en sus ciudades, por falta de fieles y de sacerdotes. Pasan a ser museos, salones de exposiciones, restaurantes y hasta salones de baile.

Creemos que les ha llegado el momento, a quienes manejan esa inmensa corporación mundial religiosa, de pensar otras metas. No prometer paraísos en otras vidas sino llevar la verdadera religión de la bondad y la justicia aquí, en la Tierra. Seguir el camino de esos obispos Angelelli y De Nevares, a quienes conocí a fondo, y eran pura sinceridad y llevaban la palabra solidaridad en los labios y la cumplían todos los días a toda hora, igual que aquellos padres palotinos, aquel padre Mugica, y ese padre Antonio Puigjané, a quien visité tantas veces en la cárcel injusta, pero que siempre salía para extender la mano y marcar el surco.

Se hace necesaria una organización verdaderamente cristiana que ayude con la varita mágica de los comedores infantiles, con la creación de fuentes de trabajo, de procurar un techo digno para todas las familias. Juntar lo bueno del cristianismo con lo bueno del socialismo. No hay mejor paraíso que el que se puede crear en la propia Tierra y no dejarse llevar por fantasías que han ayudado a mantenerse en el poder a un sistema injusto, apoyado por las armas, las guerras y la explotación del hombre por el hombre. Y no continuar con todos esos pavos reales disfrazados que fueron a saludar a dictadores y dieron misas a los desaparecedores.

Esperemos que en los próximos concilios comience a debatirse en serio el verdadero rol de la Iglesia en la sociedad. Jesús actuó aquí, en la Tierra, e hizo saber sus enseñanzas a sus discípulos. Y por eso perdió la vida como tantos que siguieron sus verdaderas huellas por la verdadera paz eterna. Aquella que busca hacer desaparecer las violencias de una sociedad, siempre originadas en las injusticias sociales.

lunes, 4 de enero de 2010

El Nápoli evalúa sancionar a Dátolo por las fotos que le sacaron en una revista para gays


Dirigentes del club italiano aseguran que el inconveniente no es el carácter de la publicación, sino que "se violaron derechos de imagen". El ex volante de Boca aparece sólo en ropa interior en algunas de las imágenes.
La dirigencia del Nápoli evalúa aplicar sanciones a Jesús Dátolo por haber posado ligero de ropas en unas tomas fotográficas para una revista de consumo gay en Italia, indicaron voceros del club a la agencia ANSA.

El presidente del club italiano, Aurelio De Laurentis, expresó su disgusto por las imágenes de Dátolo y convocó al jugador para que diera explicaciones. El dirigente está molesto no por las fotos sino porque "se violaron los derechos de imagen que son propiedad exclusiva de Nápoli", dijeron los portavoces.

Las fotos del futbolista argentino fueron publicadas en la revista Romeo Mag, definida por medios periodísticos locales como un "mensuario gay". En algunas de las fotos Dátolo aparece vistiendo sólo ropa interior.

En la entrevista que acompaña las imágenes, Dátolo se mostró "deslumbrado" por Amalfi y Sorrento, "dos sitios de gran belleza", al tiempo que admitió la posibilidad de ser modelo en el futuro.

El futbolista elogió también a Diego Armando Maradona, a quien definió como "gran director técnico y excelente persona" y evocó sus días en Boca, el club que le dio cierta repercusión.



viernes, 1 de enero de 2010

QUE LINDURAS HACE DIOS: FELIZ 2010

El mundo recibió el 2010 con fiesta y color en las principales ciudades

Los primeros en despedir el 2009 fueron los habitantes de la isla Navidad del Estado de Kiribati, en Oceanía. En París, la Torre Eiffel mostró nuevas luces. Unas 2 millones de personas se reunieron en la playa Copacabana de Río de Janeiro. Los festejos en Nueva York tuvieron fuertes medidas de seguridad.
Son 112.850 habitantes y fueron los primeros en despedir el 2009 y darle la bienvenida al 2010. Son los residentes de Kiribati, un Estado del Océano Pacífico formado por 33 islas. Precisamente, en la isla Navidad fueron los primeros en brindar. Más tarde, les siguió el mundo entero.

La isla de Navidad (Christmas ó Kiritimati), está situada a 232 kilómetros al norte de la línea ecuatorial y es una de las 33 islas de esta nación del Pacífico. Sus habitantes comenzaron a vivir el año nuevo antes que cualquier otro territorio poblado de la Tierra, a las 7 de la mañana de ayer en la Argentina.

Los habitantes de Oceanía fueron de los primeros en saludar al 2010. Como ya es costumbre, la ciudad australiana de Sidney recibió el año nuevo con su famoso show de fuegos artificiales, que retransmitieron en directo canales de televisión de medio mundo para una audiencia superior a los 1.000 millones de televidentes.

En París, más de 8.000 policías y soldados fueron desplazados para brindar mayor seguridad. La Torre Eiffel fue decorada para comenzar las celebraciones por su aniversario número 120 con cientos de luces de colores que ahorrarán más energía que otro tipo de iluminación utilizado en el monumento.

España festejó también con un programa de luz y sonido en la Plaza del Sol de Madrid. Las imágenes de los 27 países del bloque europeo fueron proyectadas en el edificio central de correos.

En Londres, a pesar de las temperaturas bajo cero, miles de personas se reunieron a la orilla del río Támesis para ver los juegos pirotécnicos que fueron encendidos justo en el momento en que el Big Ben marcó exactamente la medianoche, una hora después que en la zona continental de Europa occidental.

Unas dos millones de personas recibieron con euforia el Año Nuevo en la famosa playa Copacabana de la ciudad de Río de Janeiro, donde, tras seis días de lluvia, la noche dio una tregua para las celebraciones. En toda la ciudad, 16 toneladas de fuegos artificiales dieron la bienvenida al 2010.

En Nueva York, la plaza de Times Square reunió a una gran multitud entre fuertes medidas de seguridad. El descenso de la bola de cristal multicolor marcó los últimos momentos de 2009, una tradición centenaria, y dio paso a una lluvia de toneladas de confetis.

Policías vestidos de civil o en uniforme, cámaras de vigilancia, equipos de detección de material radioactivo o biológico fueron movilizados para la ocasión, y las mochilas y el alcohol estaban prohibidos en la plaza cercana al barrio de los teatros de Broadway.