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domingo, 28 de octubre de 2007

" Los Imprudentes. Historias de la adolescencia gay-lésbica en la Argentina"

LOS IMPRUDENTES
Juvenilia homo
Entrevista con Josefina Licitra, la periodista que describe en su libro la adolescencia homosexual de Buenos Aires, autoproclamada ciudad gay-friendly.



Mientras la inauguración del hotel Axel -que hoy abre sus puertas al público y será el primero en Latinoamérica pensado exclusivamente para la comunidad homosexual- sigue sumando fama de polo gay-friendly a la ciudad de Buenos Aires, hay varios porteños que, puertas adentro, viven una historia que no se parece en nada a la tolerancia y el amor por la diversidad que predican las oficinas de turismo. Una de ellas es la de Santos, el hijo adolescente de un matrimonio de altísima sociedad que sorprendió a sus padres al anunciar su condición homosexual y recibió una desalentadora respuesta familiar: le pidieron prudencia. La suya es una de las siete historias que la periodista Josefina Licitra eligió contar en " Los Imprudentes. Historias de la adolescencia gay-lésbica en la Argentina" (editorial Tusquets). Se suman las de Nahuelle, Federico, Andrés, Carolina, Lucía y Julio, que prefirieron no ser prudentes y ayudaron a darle vida a este libro, el primero referido a esta temática en el país. ¿Cómo surgió "Los Imprudentes"? Aunque este es un libro de historias sobre gays y lesbianas, lo que más me interesaba era la franja de edad de sus protagonistas. La adolescencia es un tema que me interesó desde siempre y nunca supe bien por dónde recortarlo. ¿Encontraste alguna conexión con tu historia personal? Las preguntas que a uno le surgen cuando es adolescente son universales: si vamos a estar solos o acompañados, si vamos a poder construir una familia, si vamos a poder trabajar de lo que queremos, si nuestro entorno se va a bancar nuestras decisiones... Lo que sí creo que es que la condición de gay o de lesbiana favorece que estas preguntas salten de un modo más explícito. Es una elección que, por algún motivo, hace que uno tenga algunas de esas preguntas doblemente subrayadas. Pero esos miedos no son propios de una comunidad: la adolescencia es una instancia tremenda para todos. ¿Cómo seleccionaste las historias?Al principio me contacté con la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), porque ellos tienen un grupo de reflexión de adolescentes los sábados a la tarde; ahí conocí a una de las personas cuya historia más me interesó, esa persona me presentó a otra y así me fui encontrando con el resto. Comencé con las entrevistas a principios de 2006, buscaba distintas formas de vivir una homosexualidad. Hay un espectro que en este libro queda afuera, que es el de los adolescentes del interior. Tuve que recortar por algún lado, y entonces elegí contarlo todo de un modo urbano. El protagonista finalmente fue Santos, quien más sufrió la opresión familiar, ¿qué te interesó particularmente de él? Me resultó interesante que su familia mostrara tan explícitamente su intento "normalizador". Por esa época comenzó a hacerse público el caso de Luis Emilio Mitre, que fue un hombre que tuvo que vivir su sexualidad de una manera muy subterránea, porque también provenía de una familia de la aristocracia. Son rechazos que dejan una marca y que a veces los podés superar y otras veces, no. Se sumó que Santos es un chico con una formación muy atípica, muy intelectual y eso hace que se narre a sí mismo de una manera muy rica. Es un placer escucharlo hablar de sí mismo: asocia su vida con películas, novelas, cuadros. Todo eso me pareció muy seductor. ¿Sabés si él ya leyó el libro? Lo vi hace unos días para regalarle un ejemplar, pero él ya había leído por Internet el primer capítulo. Leer cómo se recrea tu historia no es fácil, y yo admito la posibilidad de que no le guste o que pueda inquietarle. Pero espero que vea algo de él en lo que yo escribí. Mientras Buenos Aires se jacta de ser la ciudad más amigable de Latinoamérica con los homosexuales, vos contás historias de tolerancia cero... Está claro que una cosa es el gay turista -que antes de ser gay es consumidor- y otra muy diferente es la situación que atraviesan los chicos en sus casas o en los lugares donde el trato no está atravesado por cuestiones de consumo. Todavía hay prejuicios que no sé si tienen como destino ser solucionados. Aunque esta sea una ciudad divina con sus gays en los ámbitos públicos, los ámbitos privados todavía son muy difíciles de transitar para muchos jóvenes. Es una realidad: ser gay todavía se sufre mucho.



César Cigliutti, presidente de la CHA
"La primera vez que me llamó un padre para contarme que su hijo era homosexual y que tenía ganas de acercarse a la CHA para aprender a acompañarlo ¡casi me muero de la emoción! Antes esa reacción era impensable: la actitud 'normalizadora' era la única posición que se le ocurría tomar a la familia de un gay o de una lesbiana. Me parece que en ese sentido, algo está cambiando. Libros como el de Josefina favorecen esta situación: creo que muchas personas piensan que nosotros no tuvimos infancia ni adolescencia, que no tuvimos familia. Historias como esta vienen a demostrar lo contrario. ¿Si hubo cambios sociales desde mi adolescencia hasta hoy? Muchísimos, pero hay uno que considero fundamental: en mi época no había referentes homosexuales que no tuvieran una carga negativa en el mundo de los medios y el arte. Lo mejor que se podía decir de nosotros era que estábamos enfermos; hoy hay periodistas gays, artistas travestis, cantantes lesbianas y, por suerte, ya no existe una relación tan directa entre homosexualidad y enfermedad en el inconsciente colectivo."

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