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lunes, 28 de abril de 2008

Sexo express: las teteras porteñas

Los lugares para encuentros casuales suelen ser insólitos. Desde los baños de Retiro, Constitución, estaciones de subte y universidades, hasta las duchas de gimnasios top abiertos, hasta hace poco, las 24 horas.

El sudor del entrenamiento, la proximidad de los cuerpos, la exhibición de cierta destreza física y, sobre todo, los horarios marginales que ofrecen los gimnasios que permanecen abiertos hasta la madrugada parecen ser los condimentos ideales para que estos lugares se hayan convertido en los nuevos centros de encuentro gay. ¿Son los gimnasios 24 hs los lugares para encuentros casuales o de “levante” gay -“teteras” en la jerga- de esta década? ¿Qué pasa con las “teteras” tradicionales?

“Hay un indicador claro: el que va con auriculares para escuchar música es porque de verdad quiere entrenar. El gay que quiere levantar va sin auriculares, totalmente abierto a que le hablen y le pregunten cosas”, dice Franco, un estudiante de 24 años.

La acción, según cuentan varios concurrentes, se da sobre todo en un local que queda en Rodríguez Peña casi Santa Fe. Allí la empresa optó por adelantar el horario de cierre, supuestamente para adherir a la campaña de ahorro de energía, según explicaron a los clientes, pero en realidad fue para evitar estos encuentros.

“Personalmente, hace tiempo que no hago ‘tetera’, pero es casi del saber popular que en un baño público, tengas o no onda, siempre pasa algo”, asegura Pablo, que está en pareja desde hace un año.

Pablo marca algunas “teteras” de la ciudad más tradicionales y otras poco ortodoxas: desde el famoso local de comidas rápidas que se encuentra frente al Obelisco, hasta la Reserva Ecológica, en la Costanera. “Obviamente, también pasan cosas en las estaciones de trenes. En los subtes hay dos estaciones que se ponen más calientes: la estación Olleros de la línea D y Tronador, de la B. Esa es la más nuevita”, explica.

Otra “tetera” llamativa y con codigos propios es la de una iglesia del barrio de Pompeya. “Ahí hay un templo y en el lateral un patio que tiene una fuente con agua curativa. Hacia el fondo están los famosos baños. La onda está muy marcada: vos entrás, y si hay uno en el mingitorio que supuestamente ya estaba haciendo pis y tarda mas de lo que tardás vos, es porque está yirando”, concluye Pablo.

Made in USA

El origen de la palabra “tetera” se encuentra en los Estados Unidos. Alli, los primeros centros de encuentros casuales fueron los baños publicos o “toilet-rooms”, que en forma abreviada se llamaban “t-rooms”. Esta palabra fonéticamente suena como “tea-room”, es decir salon de té. De manera ironica, se empezó a llamar a los lugares gays “tea-rooms”, como si se tratara de los elegantes salones donde se reunian las damas de la alta sociedad. Al traducirse al castellano estos sitios adquirieron el nombre de “tetera”.